{"id":2627,"date":"2018-02-01T12:05:06","date_gmt":"2018-02-01T18:05:06","guid":{"rendered":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/?p=2627"},"modified":"2018-04-06T10:02:12","modified_gmt":"2018-04-06T16:02:12","slug":"la-perspectiva-de-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/2018\/02\/01\/la-perspectiva-de-la-democracia\/","title":{"rendered":"La perspectiva de la democracia"},"content":{"rendered":"<div id=\"dslc-theme-content\"><div id=\"dslc-theme-content-inner\"><p>He repetido muchas veces que por prudencia es mejor ser historiador que intentar ser pitonisa. De tal suerte que escudri\u00f1ar cual es la perspectiva de la democracia no es sencillo y seguramente tiene una alta dosis de incertidumbre generada por las preocupaciones del momento. Pero el ejercicio puede resultar interesante si ponderamos aquello que tiende a fortalecerla y aquello que tiende a erosionarla en el aprecio de las personas. Eso es, y no otra cosa, lo que intentar\u00e9 hacer aqu\u00ed. Pero antes una breve introducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme iniciar con unos apuntes sobre lo sucedido en las \u00faltimas elecciones federales (las de este a\u00f1o) y una referencia al pasado inmediato. Porque si bien las elecciones no son sin\u00f3nimo de democracia, lo cierto es que sin ellas resulta imposible hablar de democracia. Y estamos obligados a inyectar al an\u00e1lisis de las elecciones la dimensi\u00f3n pol\u00edtica. Suena obvio, pero pareciera que de pronto se nos olvida lo fundamental: los ciudadanos que acuden a las urnas y votan. Al escuchar y leer a algunos parecer\u00eda que todo se reduce a un asunto de malas ma\u00f1as, compra de voluntades, presiones ilegales, r\u00edos de dinero que todo lo inundan, olvidando que el d\u00eda de los comicios comparecen ante la urna millones de ciudadanos que votan seg\u00fan su muy real saber y entender. No digo que las malas artes no existan, pero no lo explican todo.<\/p>\n<p>1. Antes de los \u00faltimos comicios, se hab\u00edan celebrado, desde 2015, 21 elecciones para renovar gobernadores. Pues bien, en 13 ganaron las oposiciones (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Guerrero, Michoac\u00e1n, Nuevo Le\u00f3n, Oaxaca, Quer\u00e9taro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Veracruz) y en 8 se mantuvo en el gobierno el mismo partido (Baja California Sur, Campeche, Colima, Hidalgo, Puebla, San Luis, Tlaxcala y Zacatecas). En el 62 por ciento de los casos hubo alternancia y en el 38 continuidad. Estos datos (creo) ilustran que no existe un gran titiritero (el gobierno o los gobiernos) y unos t\u00edteres (nosotros). El malestar con los gobiernos puede estar explicando ese fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>2. De las 34,094 casillas que deb\u00edan colocarse en los estados, todas funcionaron. No es un asunto menor, menos una cuesti\u00f3n rutinaria. Mucho nos dice de las autoridades electorales pero sobre todo de los ciudadanos \u2013insaculados y capacitados- que cumplieron con su tarea. Pese al mal humor p\u00fablico imperante, cientos de miles de vecinos siguen realizando una labor fundamental en el desarrollo de los comicios.<\/p>\n<p>3. La participaci\u00f3n no fue mala. En el estado de M\u00e9xico pas\u00f3 del 46.15 por ciento en 2011 al 52.5 seg\u00fan datos del PREP. Un incremento de m\u00e1s del 6 por ciento. Aunque en Nayarit y Coahuila se mantuvo casi en las mismas cifras que en el pasado, pero por encima de la del Edomex (un poco m\u00e1s del 60 por ciento). No existe un abandono de las urnas, por el contrario. Legiones de ciudadanos se presentan a la cita y ejercen un derecho fundamental.<\/p>\n<p>4. En los resultados del estado de M\u00e9xico influyeron diferentes \u201cvariables\u201d. Pero no conviene excluir a la pol\u00edtica. Todas las encuestas previas al d\u00eda de la elecci\u00f3n indicaban que la mayor\u00eda de los ciudadanos deseaban un cambio. Y eso se constat\u00f3 con la votaci\u00f3n. El \u201cpeque\u00f1o detalle\u201d es que las oposiciones fueron cada una por su lado. Esa fragmentaci\u00f3n ayud\u00f3 al PRI, pero tambi\u00e9n estuvo a punto de favorecer a Morena.<\/p>\n<p>5. En Nayarit, \u00fanico estado en el que la diferencia fue amplia, si hubo coaliciones. Por un lado, PAN-PRD-PT y un partido regional), por el otro (PRI-PVEM-Nueva Alianza). Antonio Echevarr\u00eda de la primera gan\u00f3 y el margen fue tan amplio que el perdedor acept\u00f3 su derrota.<\/p>\n<p>6. En Coahuila, el Conteo R\u00e1pido le dio al candidato del PAN y aliados entre el 36.64 y el 39.08 por ciento de los votos y al del PRI y compa\u00f1\u00eda entre el 34.75 y el 37.34. Y dado que los n\u00fameros se empalman fue claro desde el inicio que habr\u00eda que esperar hasta el conteo oficial. Esa necesidad se increment\u00f3 cuando el PREP, que dej\u00f3 de contabilizar un n\u00famero muy elevado de actas (m\u00e1s de mil), dio un resultado en el que el abanderado del PRI (38.31) supera al del PAN (36.81). Hubo que esperar al recuento oficial.<\/p>\n<p>7. En Veracruz se precipit\u00f3 un alud contra el PRI. Perdi\u00f3 54 alcald\u00edas. De 212 ayuntamientos, 112 fueron ganados por la coalici\u00f3n PAN-PRD, 36 por el PRI-PVEM, 18 por Nueva Alianza y 17 por Morena. Pero si uno se concentra en las 10 ciudades m\u00e1s importantes la derrota es mayor: PAN-PRD ganaron 5 (Veracruz, Tuxpan, C\u00f3rdoba, Papantla y Boca del R\u00edo) Morena 4 (Xalapa, Coatzacoalcos, Poza Rica y Minatitl\u00e1n) y el PRI solo una (Orizaba). \u00bfTendr\u00e1 algo que ver la gesti\u00f3n y la rapi\u00f1a del gobernador Duarte?<\/p>\n<p>Lo que quiero ilustrar es que el mecanismo electoral est\u00e1 funcionando, pero nadie en su sano juicio puede negar que se reproduce en un ambiente de profundo malestar.<\/p>\n<p>(Me) llaman la atenci\u00f3n las profundas convulsiones a las que se encuentra sometida nuestra germinal democracia en comparaci\u00f3n con la relativa quietud que acompa\u00f1\u00f3 al antiguo r\u00e9gimen heredero de la Revoluci\u00f3n Mexicana. Y no creo que sea el autoritarismo que caracteriz\u00f3 al segundo ni la dif\u00edcil democracia del presente lo que en s\u00ed mismo puedan explicar ese contraste. Ser\u00eda adem\u00e1s una \u201cexplicaci\u00f3n\u201d circular y por ello insuficiente.<\/p>\n<p>Visto en retrospectiva resulta vistosa la estabilidad del r\u00e9gimen de la post revoluci\u00f3n. Durante varias y dilatadas d\u00e9cadas destac\u00f3 en el contexto de Am\u00e9rica Latina en donde golpes de Estado, intentos por edificar o consolidar democracias y revueltas de diferente tipo inyectaban altas dosis de incertidumbre e inestabilidad.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les fueron los nutrientes de ese consenso (si se quiere pasivo) con los gobiernos que se dec\u00edan herederos de la lucha armada? Adelanto algunas ideas que no son originales ni mucho menos pretenden ser exhaustivas: A) Una asentada legitimidad de la llamada ideolog\u00eda de la Revoluci\u00f3n Mexicana. Si bien se trat\u00f3 de un ideario vaporoso que cobij\u00f3 muy distintas y en ocasiones contradictorias pol\u00edticas, la Revoluci\u00f3n (la que destruy\u00f3 el viejo Estado liberal-olig\u00e1rquico) mantuvo en buena parte del imaginario p\u00fablico no solo su car\u00e1cter de empresa heroica sino capaz de edificar un pa\u00eds m\u00e1s justo. B) La construcci\u00f3n de un sistema de mediaciones con las grandes organizaciones de masas que permitieron una negociaci\u00f3n permanente -si se quiere asim\u00e9trica y tambi\u00e9n subordinada- de los intereses de los grupos representados. Para sus dirigentes promociones pol\u00edticas y para sus afiliados mejoras paulatinas en sus condiciones de trabajo y de vida. C) La construcci\u00f3n de instituciones p\u00fablicas destinadas a atender algunas de las necesidades m\u00e1s sentidas de los trabajadores: desde el Seguro Social hasta el original Departamento de Asuntos Agrarios (solo como ejemplos), esas instituciones se dedicaron a procesar y resolver reclamos diversos. D) Pero sobre todo un crecimiento econ\u00f3mico sostenido y alto, que aunque nunca distribuy\u00f3 sus frutos de manera equitativa, fue capaz de forjar un horizonte en el cual los hijos vivir\u00edan mejor que sus padres. Y esa esperanza en buena medida se cumpl\u00eda. E) Y si a ello agregamos el contexto latinoamericano aludido al inicio, M\u00e9xico aparec\u00eda como una sociedad m\u00e1s habitable que sus similares y conexas. (Por supuesto estas notas no pretenden esconder las m\u00faltiples luchas, huelgas y revueltas que se llevaron a cabo contra el \u201corden establecido\u201d, pero tratan de captar los trazos m\u00e1s generales de la situaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Nuestra naciente democracia modific\u00f3 la fuente de la legitimidad: a trav\u00e9s de elecciones, las diferentes ofertas tienen que ganar la adhesi\u00f3n de los ciudadanos. La legitimidad derivada de la Revoluci\u00f3n resulta tan remota que no significa nada para la inmensa mayor\u00eda de los ciudadanos; el contexto internacional se modific\u00f3 y el consenso prodemocr\u00e1tico es hegem\u00f3nico; las organizaciones de los trabajadores, desgastadas por a\u00f1os de subordinaci\u00f3n y antidemocracia, dif\u00edcilmente gravitan en la escena p\u00fablica, y son los sectores medios \u2013dispersos y diversos- los que pesan m\u00e1s en los circuitos de deliberaci\u00f3n p\u00fablica; muchas de las instituciones siguen funcionando y atendiendo necesidades de diferente tipo, pero se encuentran desgastadas y al ser sectoriales (no universales) dejan sin cobijo a millones de excluidos.<\/p>\n<p>Sin embargo, la nueva legitimidad se ve tambi\u00e9n erosionada sobre todo por la corrupci\u00f3n (antes, no suficientemente exhibida), el estremecimiento que produce la violencia expansiva y la falta de crecimiento. El proceso democratizador ha sido acompa\u00f1ado de un crecimiento econ\u00f3mico insuficiente, incapaz de crear los empleos formales necesarios, fomentando la informalidad, y, lo m\u00e1s devastador, construyendo un horizonte en el cual en infinidad de familias los hijos est\u00e1n destinados a vivir peor que sus padres. Lo cual genera un malestar m\u00e1s que explicable: justo. Y me temo que si esos d\u00e9ficits (para usar un adjetivo ben\u00e9volo) no se atienden, el aprecio por el nuevo r\u00e9gimen seguir\u00e1 desgast\u00e1ndose. M\u00e1xime que una sociedad cruzada por desigualdades sociales oce\u00e1nicas, como la mexicana, dif\u00edcilmente puede edificar eso que la CEPAL llama cohesi\u00f3n social.<br \/>\nLo que la fortalece<\/p>\n<p>Vamos a las elecciones m\u00e1s grandes de nuestra historia. Un presidente, 500 diputados federales, 128 senadores, 8 gobernadores y el jefe de gobierno de la Ciudad de M\u00e9xico, 27 congresos locales integrados por 983 diputados, y alcald\u00edas en 25 estados con 1,796 cargos (alcaldes, s\u00edndicos, regidores, concejales y juntas municipales).<\/p>\n<p>Y nos acercamos en medio de un hartazgo extendido con la vida pol\u00edtica, un malestar en la democracia que, como lo alertaba el PNUD desde 2004, se est\u00e1 convirtiendo en un malestar con la democracia, una fragmentaci\u00f3n partidista (que al parecer se mitigar\u00e1 con coaliciones electorales varias) que se incrementar\u00e1 con la irrupci\u00f3n de los candidatos independientes, y con una legislaci\u00f3n electoral cada vez m\u00e1s barroca en la que palpita la extra\u00f1a ilusi\u00f3n de que todas las variables que concurren en unos comicios pueden ser controladas como si estuvi\u00e9semos en un laboratorio de qu\u00edmica.<\/p>\n<p>El desencanto, sin embargo, puede ser explotado sin ton ni son y corremos el riesgo de no distinguir lo que debemos conservar, defender y reformar de aquello que hay que desterrar. Se escuchan disparos y fuegos artificiales contra toda instituci\u00f3n p\u00fablica, casi por inercia, porque resulta f\u00e1cil y est\u00e1 bien visto.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por ello es necesario subrayar dos adquisiciones recientes que han permitido mejorar y hacer m\u00e1s civilizada nuestra vida pol\u00edtica y que presidir\u00e1n los comicios del pr\u00f3ximo a\u00f1o. Pasan desapercibidas quiz\u00e1 por obvias, pero no son menores: A) No existe fuerza pol\u00edtica, corriente acad\u00e9mica, grupo de poder o medio de difusi\u00f3n significativos que no acept\u00e9 que la \u00fanica f\u00f3rmula leg\u00edtima para arribar a los cargos de gobierno y legislativos es la v\u00eda electoral y B) Nadie ganar\u00e1 todo ni perder\u00e1 todo. Tendremos congresos plurales, ayuntamientos gobernados por distintas expresiones pol\u00edticas, gobernadores de dulce, chile y manteca y un senado multicolor.<\/p>\n<p>A) Lejos estamos del predominio de la ret\u00f3rica revolucionaria como fuente de legitimidad. Por ejemplo: Fidel Vel\u00e1zquez declaraba, sin rubor \u2013cito de memoria-, que lo que obtuvieron por las armas no lo iban a ceder por el ins\u00edpido m\u00e9todo electoral; o, ciertas franjas relevantes de la izquierda enso\u00f1aban una revoluci\u00f3n que, seg\u00fan ellas, despuntaba en el porvenir. Esto suced\u00eda hace apenas 40 a\u00f1os y menos. No obstante, M\u00e9xico, y sus fuerzas pol\u00edticas fundamentales, a querer o no, transitaron de los discursos \u201crevolucionarios\u201d en los cuales, quienes se autoproclamaban como tales negaban legitimidad a la existencia de sus adversarios, a f\u00f3rmulas oratorias y de convivencia en las cuales, por necesidad o por virtud, reconocen que no se encuentran solos en el escenario y que la diversidad de opciones pol\u00edticas lleg\u00f3 para quedarse.<\/p>\n<p>B) Hasta bien entrados los a\u00f1os ochenta el mundo de la representaci\u00f3n segu\u00eda siendo monocolor. Una sola fuerza pol\u00edtica \u2013con excepciones de poca monta- habitaba ese mundo. Hoy, es un universo en el que convive y compite la diversidad pol\u00edtica. No obstante, lo que est\u00e1 en juego \u20133,416 cargos p\u00fablicos- suele opacarse porque la Presidencia solo ser\u00e1 para uno, y nuestra cultura \u201cpresidencialista\u201d suele no ver el bosque sino solamente ese \u00e1rbol (que sobra decir sigue siendo el m\u00e1s relevante). El pluralismo equilibrado que se reproduce entre nosotros desterr\u00f3 hace un buen rato la noci\u00f3n de partido hegem\u00f3nico y lo m\u00e1s seguro es que mientras unos ganen la presidencia otros triunfar\u00e1n en algunas gubernaturas y unos terceros en otras. Habr\u00e1 congresos sin mayor\u00eda absoluta y otros donde esa mayor\u00eda ser\u00e1 de distintos colores, para no hablar del mapa de la representaci\u00f3n en las alcald\u00edas. Eso deber\u00eda contemplarse como una buena noticia no solo porque dejamos atr\u00e1s a los \u201cnacidos para ganar y los condenados a perder\u201d, sino porque genera contrapesos institucionales y podr\u00eda incluso servir como amortiguador de la contienda presidencial.<\/p>\n<p>Lo que se encontrar\u00e1 en juego es un nuevo reparto del poder pol\u00edtico, que por supuesto no se encuentra \u00fanica y exclusivamente en la presidencia.<\/p>\n<p>Las condiciones de la competencia se han equilibrado como nunca antes en la historia del pa\u00eds. Primero se abri\u00f3 la puerta para que las corrientes pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas a las que se manten\u00eda segregadas del mundo electoral pudieran ingresar, al tiempo que se inyectaba un cierto pluralismo a la C\u00e1mara de Diputados (1977), luego se edificaron las instituciones que deb\u00edan garantizar imparcialidad y certeza en las elecciones (1989-90) y al final se tomaron medidas para construir condiciones de la competencia equitativas (1996). Los legisladores utilizaron dos palancas poderosas: dinero p\u00fablico suficiente para los partidos y acceso a los medios de comunicaci\u00f3n de manera equilibrada. Con ello el marco electoral fue reformado de principio a fin. Y los contendientes aparecieron en la escena como maquinarias poderosas capaces de disputar entre s\u00ed: por ello los fen\u00f3menos de alternancia, los congresos equilibrados, la coexistencia de gobernadores con presidentes municipales de distintos partidos. En 2017 los partidos recibir\u00e1n 8 mil 500 millones de pesos de recursos federales y locales y tendr\u00e1n derecho, en conjunto, a 10.7 millones de spots. No son pues \u201cjugadores\u201d an\u00e9micos.<\/p>\n<p>Ese piso robusto de equidad, sin embargo, puede ser erosionado \u2013no destruido- por conductas il\u00edcitas.<\/p>\n<p>1. Desv\u00edo de recursos. Si un funcionario p\u00fablico deriva recursos para las campa\u00f1as debe ser sancionado. No hay excusa ni pretexto. Los recursos humanos, materiales y financieros que tiene bajo su administraci\u00f3n deben ser utilizados para los fines que persigue la instituci\u00f3n y cualquier desv\u00edo constituye un delito. No se ha inventado mejor m\u00e9todo para atajar esos il\u00edcitos que la c\u00e1rcel y la recuperaci\u00f3n de los recursos mal utilizados. No se trata solo de un asunto electoral. Y todos los d\u00edas conocemos de ese tipo de il\u00edcitos que deben ser perseguidos por las procuradur\u00edas y si se trata de la materia electoral por la FEPADE y en su vertiente administrativa por el INE.<\/p>\n<p>2. Compra y coacci\u00f3n. El caldo de cultivo de esa pr\u00e1ctica es la profunda desigualdad que modela al pa\u00eds. Las necesidades apremiantes de muchas personas pueden construir relaciones asim\u00e9tricas en las que por algunas d\u00e1divas se intercambien votos. No obstante, existen poderosos mecanismos para nulificar la compra: el votante ejerce su derecho en soledad, se vota en un espacio circunscrito por una mampara que solo permite el ingreso de una persona a la vez, de tal suerte que como publicit\u00f3 <a href=\"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/las-campanas-presidenciales\/presidencial\/andres-manuel-lopez-obrador\/\">Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador<\/a>, se pueden recibir \u201clos obsequios\u201d y luego votar en libertad. Lo cierto es que una vez que los votos son depositados nadie puede distinguir entre sufragios aut\u00e9nticos y comprados. Por ello es menester atajar y sancionar ese il\u00edcito antes o durante la jornada electoral. Pero mientras M\u00e9xico siga siendo un pa\u00eds marcado por oce\u00e1nicas desigualdades, d\u00f3nde millones vivan con carencias materiales extremas, el campo estar\u00e1 sembrado para que los candidatos \u2013de todos los colores- intenten ganarse la voluntad de muchos con \u201cregalos\u201d.<\/p>\n<p>3. La legislaci\u00f3n electoral mexicana no solo estableci\u00f3 una base de equidad, quiso adem\u00e1s construir un \u201ctecho\u201d. Los contendientes no pueden gastar m\u00e1s all\u00e1 de una cantidad establecida. Y a partir de 2014 sobrepasar el l\u00edmite de gasto, si la diferencia entre el primero y el segundo lugar es menor del 5 por ciento, es causal de nulidad de la elecci\u00f3n. El legislador quer\u00eda mandar una se\u00f1al fuerte: si se traspasa el tope la elecci\u00f3n no es v\u00e1lida. Y si durante el proceso de fiscalizaci\u00f3n se demuestra que eso sucedi\u00f3 la elecci\u00f3n debe anularse. Sin embargo, esa causal puede activarse para impugnar simplemente porque no se obtuvo el resultado esperado. Hay que recordar que la fiscalizaci\u00f3n de todas las campa\u00f1as (federales y locales) debe ser desahogada por el INE en un tiempo perentorio. Y el problema mayor \u2013creo- es que el punto de partida son los informes que presentan los propios partidos (no puede ser de otra manera) y que si los candidatos o los partidos manejan recursos por v\u00edas paralelas privadas, el rastreo de los mismos no es tarea sencilla. Suele olvidarse que antes de la \u00faltima reforma el sistema descentralizado dejaba en manos de los institutos locales esa tarea.<\/p>\n<p>Nuestra germinal democracia es precaria porque est\u00e1 edificada en terrenos movedizos: una sociedad escindida por oce\u00e1nicas desigualdades. Ojala esa fuera tambi\u00e9n la preocupaci\u00f3n de muchos dem\u00f3cratas.<\/p>\n<p>A pesar de todo, el poder de atracci\u00f3n de las elecciones sigue gravitando. Fuerzas y grupos que antes le daban la espalda han anunciado que ahora participar\u00e1n y esas para m\u00ed son buenas noticias.<\/p>\n<p>El Congreso Nacional Ind\u00edgena (CNI) y el EZLN postular\u00e1n a una mujer ind\u00edgena para la presidencia de la Rep\u00fablica. Se trata de una iniciativa ofrecer\u00e1 visibilidad p\u00fablica a la situaci\u00f3n y las reivindicaciones de las comunidades ind\u00edgenas, que pondr\u00e1 en el centro de la atenci\u00f3n una agenda opacada y que puede multiplicar el peso pol\u00edtico del mundo ind\u00edgena. Si mal no entiendo, ahora, y a diferencia de \u201cla Otra Campa\u00f1a\u201d (2006) que b\u00e1sicamente fue solo testimonial, intentar\u00e1n que su candidata sea registrada como tal y aparezca en las boletas. No deja de ser relevante que el CNI y el EZLN intenten explotar de manera leg\u00edtima las posibilidades que abre el llamado orden institucional. Es una ruta compleja, tortuosa, pero quiz\u00e1 m\u00e1s productiva que la del auto aislamiento.<\/p>\n<p>La iniciativa, eventualmente podr\u00eda ser incluso m\u00e1s fruct\u00edfera, si se animaran a acompa\u00f1ar a la abanderada presidencial con otras candidaturas (digamos) a gobiernos estatales, municipales, a las C\u00e1maras del Congreso federal y los congresos locales. Porque en algunas regiones del pa\u00eds posiblemente podr\u00edan obtener resultados nada despreciables que les permitieran estar al frente de gobiernos o en los circuitos legislativos tanto locales como nacionales.<\/p>\n<p>Algo similar puede decirse de la multiplicaci\u00f3n de candidatos independientes. Se trata de una v\u00eda que intentar\u00e1 ser explotada por ciudadanos que hasta ahora no encontraban forma para convertirse en candidatos y para pol\u00edticos partidistas que no fueron arropados por sus respectivas agrupaciones. Lo que quiero subrayar es que por motivos diversos el im\u00e1n electoral sigue atrayendo voluntades y eso por lo que se mencionaba antes: no hay fuerza pol\u00edtica medianamente significativa que no afirme que la \u00fanica v\u00eda leg\u00edtima para llegar a los gobiernos y los congresos es la electoral.<br \/>\nLo que la debilita<\/p>\n<p>No existe un solo nutriente del malestar. Tampoco pretendo enumerarlos todos. Pero los siguientes, creo que resultan ineludibles.<\/p>\n<p>Corrupci\u00f3n. Quiz\u00e1 no exista un disolvente m\u00e1s poderoso de la confianza en las instituciones que la corrupci\u00f3n. Cuando se desv\u00edan recursos para beneficio personal, se demandan \u201cmoches\u201d para autorizar una obra o realizar una compra, cuando se utiliza la infraestructura material y humana para fines diferentes a los programados, adem\u00e1s de cometerse delitos claramente tipificados, se inyecta una dosis importante de incredulidad en los organismos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Cierto, la corrupci\u00f3n no se encuentra solo en las instituciones estatales. En el \u00e1mbito privado y social se pueden documentar infinidad de casos y en muchas ocasiones la corrupci\u00f3n estatal est\u00e1 anudada a la de grandes o medianas empresas. Pero el efecto corrosivo de la corrupci\u00f3n en las entidades p\u00fablicas, sumada a la impunidad, genera un malestar y una irritaci\u00f3n que erosionan un valor fundamental: la confianza. Si no se le combate, solo se robustece el cinismo y la desverg\u00fcenza.<\/p>\n<p>El proceso democratizador que vivi\u00f3 el pa\u00eds hace m\u00e1s visible esa peste. Los partidos se denuncian unos a otros; el acceso a la informaci\u00f3n p\u00fablica \u2013antes manejada como si fuera privada- permite la detecci\u00f3n de anomal\u00edas de diverso tipo y magnitud; los medios, antes atados a la din\u00e1mica oficial (con sus siempre meritorias excepciones), ejercen su facultad de indagar y denunciar rater\u00edas sin fin; y grupos de la sociedad civil, atentos y preocupados, ponen el dedo en llagas purulentas. Esa mayor visibilidad va acompa\u00f1ada de una menor tolerancia social hacia la corrupci\u00f3n. Y qu\u00e9 bueno que as\u00ed sea.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n de piller\u00edas desata en s\u00ed misma una especie de sanci\u00f3n p\u00fablica moral. Quienes son exhibidos sufren una merma en su prestigio, credibilidad y confianza. Si bien en algunos casos los llamados juicios medi\u00e1ticos pueden resultar injustos y el inculpado tiene escasos medios para defenderse (de ah\u00ed la importancia de fortalecer el derecho de r\u00e9plica), lo cierto es que la publicidad de los actos de corrupci\u00f3n resulta un eslab\u00f3n pertinente si se quiere revertir esa penosa situaci\u00f3n. La utilizaci\u00f3n pol\u00edtica de los casos es otra palanca eficiente. Los fen\u00f3menos de corrupci\u00f3n son manejados como una poderosa arma de descalificaci\u00f3n del adversario cuando el partido A acusa al partido B o cuando el candidato X demanda castigo para el candidato Z por sus malos manejos.<\/p>\n<p>Pero ni la exhibici\u00f3n p\u00fablica de la corrupci\u00f3n ni su utilizaci\u00f3n como arcabuz pol\u00edtico son suficientes. Se requiere y reclama \u2013con justicia- que los culpables sean sancionados tanto por la v\u00eda administrativa como por la penal y que se intente recuperar para el erario p\u00fablico los bienes y dineros mal habidos. Ese contexto de exigencia, construido a fuerza de casos que quedaron impunes y de la documentaci\u00f3n de desv\u00edos multimillonarios de recursos, fue el que activ\u00f3 la iniciativa para crear un Sistema Nacional Anticorrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Demagogia e identidades cada vez m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>1. El primer y quiz\u00e1 m\u00e1s relevante recurso de la pol\u00edtica es la palabra. El instrumento con el cual el pol\u00edtico entra en contacto con su auditorio, la f\u00f3rmula para generar empat\u00eda y en los mejores casos, para develar los problemas, analizarlos, ofrecer soluciones. El discurso tiene usos m\u00faltiples pero resulta insustituible en una actividad en la cual hay que buscar el apoyo de los ciudadanos que eventualmente pueden otorgar el triunfo o la m\u00e1s desconsoladora derrota.<\/p>\n<p>Por ello mismo, para Plat\u00f3n \u2013nos explica Valentina Paz\u00e9 en \u201cLa demagogia, ayer y hoy\u201d en Andamios N\u00ba 30)- demagogia y democracia eran una y la misma cosa. No una posible degeneraci\u00f3n de la segunda, sino su cara natural. Dado que los representantes requieren ganar el aprecio de los representados, \u201ctienen que adivinar los gustos y los deseos de las masas\u201d. No conviene contradecirlas, por el contrario, hay que darles por su lado. El orador \u201clo \u00fanico que ense\u00f1a es precisamente las opiniones de la masa misma, que son expresadas cuando se re\u00fanen colectivamente, y es esto lo que llaman saber\u201d. Se trata de explotar el m\u00ednimo com\u00fan denominador del auditorio, de simplificar, de acu\u00f1ar frases pegajosas y f\u00f3rmulas que resulten apetitosas para los medios. Cualquier razonamiento medianamente complejo dif\u00edcilmente impactar\u00e1 al respetable. Si se quiere ser aclamado es necesario \u201cdescender\u201d al nivel de los m\u00e1s. Quiero pensar, no obstante, que la pol\u00edtica \u2013la buena- puede servir para develar los problemas, discutirlos y eventualmente forjar soluciones. Ese es el sentido profundo de la pol\u00edtica democr\u00e1tica y quiero pensar que se puede recuperar.<\/p>\n<p>2. Las grandes construcciones ideol\u00f3gicas est\u00e1n en desuso. En el pasado forjaron historias y leyendas, identidades, ofrecieron sentido a la pol\u00edtica, una narraci\u00f3n del pasado y un porvenir por edificar. Comunistas, socialdem\u00f3cratas, liberales, democratacristianos, conservadores, fraguaron casas distintas y en su interacci\u00f3n y lucha modelaron la pol\u00edtica y brindaron un sentido de pertenencia a sus seguidores. Hoy, son referentes lejanos y ajenos para la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Los programas tambi\u00e9n brillan por su ausencia. A lo m\u00e1s se anuncian buenas intenciones que suelen ser compartidas por todos: \u201cm\u00e1s y mejor educaci\u00f3n; salud pronta y expedita; justicia universal; combate a la corrupci\u00f3n\u201d y por ah\u00ed. No son suficientes para diferenciar a los adversarios porque lo que repiten son metas compartidas y no rutas para llegar a ellas.<\/p>\n<p>El recurso entonces para lograr crecer en las preferencias del p\u00fablico \u2013se cree- es la descalificaci\u00f3n del adversario. Y puesto que las ideas parecen no conmover a (casi) nadie, lo \u00f3ptimo, se piensa, es sacar los trapitos al sol del enemigo. \u201cEl nuevo tipo de pol\u00edtica, basada no en los principios sino en los individuos y su popularidad, est\u00e1 configurada por el esc\u00e1ndalo\u2026Lo fundamental se volvi\u00f3 destruir la legitimidad de los contrincantes. El esc\u00e1ndalo (sexual, de corrupci\u00f3n, etc.) es el mecanismo m\u00e1s eficaz porque permite arruinar la reputaci\u00f3n del individuo de golpe\u2026\u201d, nos dice Luciano Concheiro en Contra el tiempo (Anagrama).<\/p>\n<p>3. Bajo el supuesto de que se encuentran en un juego de suma cero, los partidos creen que la descalificaci\u00f3n del contrario redunda en su propio beneficio. Lo que gana uno lo pierde el otro, piensan y se regocijan. No les cabe en la cabeza que est\u00e1n bajo un formato en el que todos pierden a los ojos del p\u00fablico. Los \u201cganadores\u201d recogen despojos.<\/p>\n<p>Total, demagogia, esc\u00e1ndalos y descalificaciones mutuas arman una bonita espiral destructiva.<\/p>\n<p>Desigualdad, carencia de crecimiento econ\u00f3mico. Los retos del M\u00e9xico de hoy son de una profundidad tal que solo asumi\u00e9ndolos y proces\u00e1ndolos en conjunto \u2013a trav\u00e9s de la buena pol\u00edtica, que supone la deliberaci\u00f3n p\u00fablica- podremos intentar salirles al paso.<\/p>\n<p>D\u00edgase lo que se diga hemos avanzado en t\u00e9rminos democr\u00e1ticos. Las elecciones competidas, el equilibrio de poderes constitucionales, el ejercicio de las libertades, los fen\u00f3menos de alternancia, est\u00e1n ah\u00ed y bastar\u00eda recordar lo que suced\u00eda en M\u00e9xico hace 40 o 30 a\u00f1os para constatarlo. Pero ese mismo proceso, al desmontar el orden autoritario, cuya c\u00faspide la constitu\u00eda el Presidente de la Rep\u00fablica, ampli\u00f3 los m\u00e1rgenes de libertad de muchos actores (gobernadores, grandes empresarios, iglesias, medios de comunicaci\u00f3n, etc.) y gener\u00f3 huecos y nuevos espacios de los que se han apropiado (de manera leg\u00edtima o ileg\u00edtima) diferentes fuerzas sociales e incluso bandas delincuenciales, lo que multiplica los grados de complejidad de la gesti\u00f3n gubernamental. Los avances en t\u00e9rminos de libertades, coexistencia del pluralismo, autonom\u00eda de los poderes y dem\u00e1s, es necesario apuntalarlos. Pero no ser\u00e1 posible si no abrimos el campo de visi\u00f3n y nos avocamos a reformar aquello que est\u00e1 debilitando el aprecio por los instrumentos que hacen posible la democracia.<\/p>\n<p>Lo que se encuentra a flor de piel es la corrupci\u00f3n sin sanci\u00f3n (ya nos referimos a ello) y la espiral de violencia que ha trastocado y trastoca la vida de millones. Nada lastima m\u00e1s la convivencia social que la espiral de violencia que va dejando una cauda de muertos, desaparecidos, torturados, familias quebradas y ansias de venganza. Para frenar la violencia se requiere combatir a las bandas criminales sin que las instituciones del Estado vulneren y violen los derechos humanos.<\/p>\n<p>Pero en una capa m\u00e1s profunda, sin la misma visibilidad p\u00fablica, se encuentra el caldo de cultivo que alimenta las patolog\u00edas sociales y que no es otro que el de una sociedad escindida. El centro de la pol\u00edtica deber\u00eda ser un horizonte que paulatinamente fuera diluyendo las abismales desigualdades que cruzan al pa\u00eds, sacando de la pobreza a los millones de mexicanos que por ese solo hecho no pueden ejercer a plenitud sus derechos. Y para ello se requiere una pol\u00edtica econ\u00f3mica que m\u00e1s all\u00e1 de preocuparse por la estabilidad financiera y la inflaci\u00f3n ponga en el centro lo que tensa y escinde al pa\u00eds: la oce\u00e1nica desigualad. \u201cDe no ser as\u00ed \u2013dice Rolando Cordera- la legitimidad que la democracia le confiere al Estado tender\u00e1 a ser corro\u00edda por demandas sociales crecientes pero sin concierto\u2026\u201d (\u201cOtra vuelta de tuerca\u201d, Voz y voto N\u00ba 291, V-17). Porque un pa\u00eds polarizado socialmente no es terreno f\u00e9rtil para la reproducci\u00f3n de relaciones democr\u00e1ticas. Hay que construir \u2013s\u00ed, construir, porque no ser\u00e1 un fruto inercial del tiempo- lo que la CEPAL llama cohesi\u00f3n social, un sentido de pertenencia a una comunidad nacional que solo se logra si los frutos del esfuerzo colectivo se distribuyen de manera equilibrada.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la salida del laberinto requiera generar un horizonte y ese (creo) debe ser el del crecimiento econ\u00f3mico con redistribuci\u00f3n equitativa junto con el combate a la corrupci\u00f3n y la b\u00fasqueda de seguridad para todos en un marco de respeto irrestricto a los derechos humanos. Qu\u00e9 f\u00e1cil se escribe. Qu\u00e9 dif\u00edcil y monumental tarea.<br \/>\nOteando el futuro<\/p>\n<p>\u00bfLiberalismo o populismo? Esa fue la pregunta que presidi\u00f3 los trabajos de la 80 Convenci\u00f3n Bancaria. Me temo que no solo se trata de una opci\u00f3n maniquea sino impermeable a lo que sucede en nuestro pa\u00eds (y en buena parte de Am\u00e9rica Latina).<\/p>\n<p>El liberalismo \u2013que por supuesto no es uno, sino muchos- ha intentado a lo largo de la historia preservar un \u00e1rea de autonom\u00eda de los ciudadanos en relaci\u00f3n a las instituciones estatales y al mismo tiempo ha buscado que los poderes p\u00fablicos se encuentren regulados, fragmentados, vigilados y que sus decisiones puedan ser recurridas ante el Poder Judicial que debe ser aut\u00f3nomo. La pulsi\u00f3n que pone en acto al liberalismo es el temor a un poder estatal invasivo que coarte las libertades individuales y\/o que concentrado se convierta en arbitrario, incontestado, absoluto.<\/p>\n<p>Buena parte de lo construido en M\u00e9xico en los \u00faltimos a\u00f1os en materia pol\u00edtica, se ha realizado bajo el influjo positivo de esa corriente en convergencia con otras. La reivindicaci\u00f3n del voto libre, secreto y respetado, la creaci\u00f3n de instituciones estatales aut\u00f3nomas, el fortalecimiento de la divisi\u00f3n de poderes, la judicializaci\u00f3n de no pocos diferendos pol\u00edticos, han tenido la impronta del liberalismo. Y en buena hora. Por supuesto las nuevas realidades no pueden explicarse solamente por el impacto de las ideas, lo que en el fondo cambi\u00f3 fue la correlaci\u00f3n de fuerzas en el Estado y en la sociedad. El equilibrio de poderes, la necesidad de activar a la Corte para resolver conflictos entre los mismos, los fen\u00f3menos de coexistencia de representantes de diversos partidos en el espacio estatal, son el resultado del tr\u00e1nsito de un sistema de partido \u201ccasi \u00fanico\u201d (como lo bautiz\u00f3 un ex Presidente) a un sistema de partidos m\u00e1s o menos equilibrado. Pero la preocupaci\u00f3n por regular, dividir y fiscalizar a los poderes p\u00fablicos sin duda tiene una fuente en el pensamiento liberal-democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>En contraste, el populismo \u2013que tambi\u00e9n asume muchas expresiones- no tiene demasiado aprecio por las construcciones liberal-democr\u00e1ticas. Asumiendo que el pueblo es uno tiende a construir una representaci\u00f3n personal\u00edsima del mismo. Ese pueblo sin fisuras, concebido como un bloque monol\u00edtico, no requiere de un complejo sistema de mediaciones para expresarse. Por el contrario. El pueblo y su liderazgo son una y la misma cosa y el laberinto democr\u00e1tico suele ser contemplado como una barrera innecesaria para la manifestaci\u00f3n de las aspiraciones populares. Al l\u00edder populista le atrae y alimenta la relaci\u00f3n directa con el pueblo. Le gusta la plaza no el Congreso. Tiende a despreciar o minusvaluar las C\u00e1maras donde se expresa el pluralismo, no soporta que se le contradiga o impugne ante el Poder Judicial, las instituciones que le hacen contrapeso son vistas como enemigas.<\/p>\n<p>Pero el populismo \u2013por lo menos en Am\u00e9rica Latina- suele poner en el centro de sus preocupaciones las carencias populares, las desigualdades sociales, las necesidades no atendidas de ampl\u00edsimas capas de la poblaci\u00f3n. De ah\u00ed su \u00e9xito y de ah\u00ed su poder de atracci\u00f3n. No se trata solamente de una ret\u00f3rica y una pr\u00e1ctica que flote en el aire, sino de una pol\u00edtica que genera empat\u00eda entre millones de personas que se sienten \u2013y con raz\u00f3n- excluidas, maltratadas, olvidadas.<\/p>\n<p>Lo malo y limitado de la pregunta que presidi\u00f3 la Convenci\u00f3n Bancaria es que parece que no existen m\u00e1s que dos sopas. Y ese problema de diagn\u00f3stico lo que construye es un callej\u00f3n con dos salidas falsas, aunque ser\u00eda mejor decir, dos salidas insatisfactorias. M\u00e9xico requiere apuntalar, fortalecer y ampliar muchos de los logros que han edificado una germinal democracia. Pero si a esa agenda no se le agrega la llamada cuesti\u00f3n social, mucho de lo alcanzado se puede reblandecer (de hecho eso ya est\u00e1 sucediendo).<\/p>\n<p>Es decir: a la agenda liberal-democr\u00e1tica es necesario sumar una agenda socialdem\u00f3crata. Que junto a la divisi\u00f3n de poderes, el Estado de derecho, las libertades individuales y s\u00famele usted, aparezcan con fuerza y en el centro de las pol\u00edticas los temas del empleo, los salarios, la cobertura universal de salud, la vivienda y por ah\u00ed. Una agenda que no solo ampl\u00ede y fortalezca las libertades, sino que construya un m\u00ednimo de cohesi\u00f3n social.<\/p>\n<p>Ahora digamos lo mismo como si se tratara de una obra de teatro.<\/p>\n<p>Primer acto. La ola democr\u00e1tica. Una conflictividad creciente en los a\u00f1os setenta mostr\u00f3 que la diversidad pol\u00edtica e ideol\u00f3gica del pa\u00eds no cab\u00eda ni quer\u00eda hacerlo bajo el manto de un solo partido, una sola ideolog\u00eda, una sola voz. Las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo pasado fueron las de un potente reclamo democr\u00e1tico que se expres\u00f3 en movilizaciones, huelgas de hambre, apremios en materia electoral, creaci\u00f3n de agrupaciones civiles que demandaban el respeto al voto, robustecimiento de los nuevos y viejos partidos, elecciones cada vez m\u00e1s competidas y seis reformas electorales sucesivas que acabaron por desmontar el a\u00f1ejo r\u00e9gimen monopartidista y abrieron paso a un sistema plural de partidos, m\u00e1s o menos equilibrado, altamente competitivo y que cristaliz\u00f3 en congresos plurales, fen\u00f3menos de alternancia, coexistencia de la diversidad en las instituciones representativas.<\/p>\n<p>La democracia se entend\u00eda como un fin en s\u00ed mismo que permitir\u00eda la convivencia y la competencia institucional y pac\u00edfica de la diversidad pol\u00edtica, y como un medio para lograr que muchos de los rezagos y las contrahechuras de nuestra vida pol\u00edtica y social fueran atendidos. No fue casual entonces que partidos de diferente orientaci\u00f3n y organizaciones sociales diversas, acad\u00e9micos y periodistas, individuos y funcionarios estatales, contribuyeran a desmontar la f\u00f3rmula autoritaria de gobierno para abrirle paso a una germinal democracia. Bastar\u00eda comparar el mapa de la representaci\u00f3n pol\u00edtica de los a\u00f1os ochenta y el actual para constatar que el primer acto encontr\u00f3 una desembocadura digna de ser apreciada.<\/p>\n<p>Segundo acto. La ola liberal. La colonizaci\u00f3n de las instituciones estatales por la pluralidad pol\u00edtica tendi\u00f3 a equilibrar a los poderes p\u00fablicos. Partidos competitivos y sus triunfos electorales hicieron que el presidente de la Republica estuviese obligado a convivir con un Congreso en el que \u00e9l y su partido no tienen mayor\u00eda y algo similar sucedi\u00f3 en los estados. Los crecientes m\u00e1rgenes de libertad de los medios \u2013acicates y beneficiarios del proceso democratizador- han servido para vigilar de mejor manera el ejercicio del poder. Y junto a ello se desat\u00f3 un potente reclamo por acotar, vigilar, denunciar y corregir el funcionamiento de las instituciones p\u00fablicas. La discrecionalidad, la opacidad y la corrupci\u00f3n han puesto en acto un extendido clamor cuyos logros van desde reformas normativas (ejemplos: la ley de acceso a la informaci\u00f3n p\u00fablica o la creaci\u00f3n de un sistema nacional anticorrupci\u00f3n) hasta la emergencia y fortalecimiento de organizaciones civiles que denuncian los excesos del poder, reclaman la vigencia de sus derechos u ofrecen visibilidad a los reiterados actos de corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es una ola que lleva varios lustros, cuyos objetivos no se han cumplido del todo, por lo cual contin\u00faa y tiene por objeto terminar con los poderes p\u00fablicos caprichosos, abusivos y en algunos casos viciados. Se trata de un movimiento que intenta y logra expandir las libertades individuales, que desea protegerlas de la acci\u00f3n impertinente del Estado y que busca que las instituciones se comporten conforme a derecho. No obstante, quiz\u00e1 como una derivaci\u00f3n no deseada (\u00bfo s\u00ed?), al colocar en el centro de visi\u00f3n a las instituciones p\u00fablicas se ha aceitado un resorte elemental que de manera inercial y reduccionista ve en \u00e9stas el manantial de todos los males. Un filtro incapaz de calibrar la profundidad de los problemas y las dificultades reales para su soluci\u00f3n, que se regodea con una cantaleta simple y pegajosa que m\u00e1s o menos dice as\u00ed: \u201ctodo es culpa de pol\u00edticos tontos, ineficientes y corruptos\u201d (que los hay en abundancia).<\/p>\n<p>Tercer acto. La ola social. Por escribir. Los logros en c\u00f3digo liberal-democr\u00e1tico est\u00e1n a la vista y los faltantes tambi\u00e9n. Pero el tercer acto ni siquiera ha empezado. Y para ello debemos activar a las instituciones p\u00fablicas. La pobreza inamovible, la desigualdad social que escinde al pa\u00eds, la exclusi\u00f3n en el ejercicio de los derechos, los salarios m\u00ednimos p\u00edrricos, son temas que reclaman de pol\u00edticas para revertirlos si es que queremos, como lo ha planteado la CEPAL, construir un m\u00ednimo de cohesi\u00f3n social. Porque me temo que si no lo hacemos, lo poco o mucho de lo edificado en los dos primeros actos, puede reblandecerse.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/las-campanas-presidenciales\/presidencial\/andres-manuel-lopez-obrador\/\">Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador<\/a><\/p>\n<p>Texto publicado en: Nexos, https:\/\/josewoldenberg.nexos.com.mx\/?p=402<\/p>\n<\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Woldenberg Korakowsky<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":684,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[2,614,325],"tags":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Jos-eWoldenberg.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p9nQ2e-Gn","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2627"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2627"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2627\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2726,"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2627\/revisions\/2726"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/684"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2627"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2627"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elecciones.sociales.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2627"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}